• Facebook - Black Circle
  • YouTube ABC
  • Pinterest - ABC
  • Instagram - ABC
Buscar
  • ABC

Oh My Drag! cierra un ciclo de fiestas dedicadas a celebrar el arte drag en Bogotá

La fiesta dedicada enteramente a celebrar el arte drag en Bogotá, que nos permitió conocer de cerca a varias de las artistas del celebrado reality Rupaul's Drag Race y en la que no había código de vestimenta (ni filtro misógino) para ingresar, cierra sus puertas. Aquí un poco sobre su legado y sobre la necesidad de apoyar, valorar y promover este tipo de espacios que celebran las expresiones artísticas de los sectores LGBTQ, en los que es posible reivindicar la maricada y con ésto el orgullo de ser quién somos.



Oh My Drag! nos ofreció su primera fiesta el 5 de octubre de 2017, presentando en el escenario de Sutton a la artista norteamericana Laganja Xtranja. Entre los participantes algunos ya nos habíamos visto, tal vez en las fiestas de las Tupamaras, en los festivales Kuir, o en algún pride; pero esta era la primera vez en varios años que el arte drag era lo que específicamente nos convocaba al espacio. Esta expresión artística no era nueva en la ciudad, como en varias oportunidades hemos compartido, el drag y transformismo existen en nuestro país [clandestinamente] desde los años cuarenta [1], sin embargo, era la primera vez en la que personas de las nuevas generaciones y admiradores del arte drag que no conocían exponentes locales, se reunían en un mismo recinto y comprendían que aquí también hay drag, y no solo del que ánima la media noche de los establecimientos nocturnos por máximo 15 minutos.


Desde entonces numerosas y talentosas artistas nacionales e internacionales han pasado por sus escenarios, entre ellas: Anasthesia, Organza Histeria, Jano von Skorpio, Venus, Xtina, Mónica DiWhisky, Aquarella Dee, Javirushy, Suka Prushna, Lesley Wolf, Dizzy the Bitch, Alma, Misty Rose, Alaska Thunderfuck, Shangela, Manila Luzon, Cinthya Lee Fountaine, Trinity the Tuck, Tatianna y Aja (entre muchas otras, repito). Con propuestas diversas entre sí y artistas cada vez más completas, el público bogotano (aunque también tuvieron fiestas en Medellín y Calli) empezó a familiarizarse con el inmenso talento de nuestras artistas locales, mientras aprovechaba la oportunidad de conocer a una queen internacional. De hecho, muchas de las artistas que surgieron en los últimos dos años manifestaron en las entrevistas conducidas por ABC, que una de las grandes motivaciones que tuvieron para sacar su personaje a la luz, fueron las fiestas de Oh My Drag! y las dinámicas que allí se desarrollaban. Era un espacio en el que podían sentir el amor y admiración de las personas que valoran este arte, lo que en últimas terminó llenándolas de impulso para crear y difundir su propio mensaje.




Además de darnos a los fans la oportunidad de apoyar a nuestras artistas, esta fiesta nos brindó un espacio seguro de complicidad y familiaridad entre personas de los sectores LGBT (o no) que celebramos este arte y que nos celebramos a nosotros y nosotras mismas en nuestra complejidad y diversidad. No había código de vestimenta al ingresar, ningún prejuicio por usar mucha o poca ropa, por verse maricon o muy afeminado, por usar accesorios, tacones, o mucho maquillaje. A diferencia de muchos espacios, las personas trans podían entrar y disfrutar sin prevención al rechazo, las mujeres (cis y trans) podían ser tan extra y sensuales como quisieran sin temor al acoso, y los hombres (cis y trans) tan afeminados y "maricones" como se les diera la gana, sin que algún molesto guardia de seguridad se inventara alguna excusa para no dejarles entrar.


En la fiesta también la socialización era muy particular. La música, en su mayoría pop, incluyendo el que hacen otras drag queens, disco y uno que otro perreo, configuraba unas dinámicas propias de interacción y baile entre los asistentes, sustentadas en la exaltación del drag, el camp y el orgullo, que a algunos nos ayudaba a resistir a la vergüenza y censura que nos impone el heteropatriarcado [2] en los espacios cotidianos. Es así como la fiesta se convertía en un espacio idóneo para liberarse, “mariquiarse”, desinhibirse (sin lastimar a nadie) y sentirse orgulloso(a) de hacerlo.



En este contexto la fiesta contribuyó en la construcción (aún en proceso) de una comunidad al rededor del arte drag, que ha ido desarrollando formas particulares de nombrar: simbolismos, estilos verbales, rituales, patrones de interacción, entre otros. Cuando estos códigos eran activados, sea a través de la música o el show, se propiciaban situaciones particulares de solidaridad y recreación. Por ejemplo, era usual que se abrieran círculos de personas que bailaban, vogueaban y hacían lipsync entre ellas sin conocerse, mientras los demás gritaban, chasqueaban los dedos o aplaudían. Similar a un concierto en el que desconocidos cantan juntos una canción que disfrutan mucho, en estas fiestas drag ocurría lo mismo con canciones de drag Queens que muy pocas personas externas conocen o aprueban. En su momento varias personas nos manifestaron que asistían solos o solas a las fiestas y allí hacían nuevos amigo(a)s. Eran fiestas en las que se podía ser tan “ridículos” o “ridículas” como se quisiera, sin temor a la burla o la agresión. A diferencia de otros espacios, vestirse de manera extravagante o excéntrica propiciaba conversaciones espontaneas con extraños que en algunos casos resultaban en amistades.


Algunos criticaban su precio, un factor que impidió que muchas personas lo conocieran, y sí, lastimosamente es muy costoso producir eventos de tal magnitud en ese tipo de locación y nuestra ciudad es particularmente cara. También, algunos sentían que se privilegiaban ciertas artistas sobre otras, o que no había suficiente representación del drag que no le interesa seguir los estándares de Rupaul, crítica que puede ser constructiva y valida. Sin embargo, esta fiesta es sin duda uno de los precedentes más importantes que quedan en nuestro país sobre la apreciación y entretenimiento en torno al arte drag. Dejan la vara muy alta y esperamos que más que un adiós sea solo un hasta luego.

Para terminar: Nuestra ciudad y país necesitan espacios de socialización, sean festivos o no, que promuevan la libertad para “mariconear” en paz. Estos cuando además se centran en artes transformistas y drag, representan un triunfo tras décadas de censura y exclusión de las personas LGBT de los escenarios de entretenimiento. Necesitamos espacios para resistir a las violencias y formas de discriminación cotidianas, y para, a nivel individual, construir o reafirmar nuestro amor propio y escapar de las presiones sobre cómo ser y cómo vernos (aún abundantes dentro de los sectores LGBT). Necesitamos también espacios para fortalecer vínculos dentro de la comunidad y conectarnos con otros y otras fuera de ella. Necesitamos seguir reemplazando la vergüenza y el odio, herramientas de control social aplicadas a los sectores disidentes, por el amor, la solidaridad y el orgullo.

No se pierdan la despedida de Oh My Drag y gran final da la temporada 11 de Rupaul's Drag Race este jueves a las 7:00 pm, en lo que esta semana dejará de ser Oh My Bar! Cl. 86a #14 - 45.


Te podría interesar: Celebrando junto a Oh My Drag! la Navidrag, con niños y niñas en el Teatro Tercer Acto https://www.abcdelartedragytrans.com/blog/celebrando-la-navidad-en-drag-con-ni%C3%B1os-y-ni%C3%B1as-en-el-teatro-tercer-acto

[1] Si les interesa saber más sobre la historia de las artes drag y transformistas en Colombia, visiten nuestra sección Historia. También, no dejen de visitar el achivo queer de la Fundación Arkéh en la ciudad de Bogotá, donde podrán encontrar fotografías, vídeos, revistas, libros e incluso vestidos y pelucas de artistas del transformismo en Colombia.

[2] Vinculo entre heterosexualidad obligatoria/ heteronormatividad y patriarcado, sistema que históricamente impone a través de sus normas sociales, culturales, económicas etc, el mito de la superioridad masculina e inferioridad femenina, sustentando prácticas de violencia y exclusión contra las mujeres y otros sujetos que no encajan en la norma de género.

Si quieres difundir tus proyectos, iniciativas u opiniones relacionadas con el arte drag & transformista, escribe a abcdelartedragytransformista@gmail.com con el asunto BLOG. 
 
Condiciones de publicación:
  • Contenido original, con referenciación correspondiente cuando se incluya producción intelectual de terceros.
  • Artículos de opinión deben encuadrarse dentro de los límites del respeto, sin difamar a ningún tercero. 
  • Fotografías deben tener marca de agua del fotógrafo o estudio para evitar inconvenientes de plagio.
© ABC DEL ARTE DRAG & TRANSFORMISTA, 2018  es una propuesta diseñada y ejecutada por
Diana Santos Cubides.
Ilustraciones y arte visual de Jason Fonseca Herrera. Todos los derechos reservados.  
  • Facebook - círculo blanco
  • YouTube - círculo blanco
  • Pinterest - círculo blanco
  • Instagram - Círculo Blanco
LOGO compago para fondo negro.png